martes, 25 de agosto de 2009

CONSEJOS PARA EL SEXO ORAL



La boca, un guante de seda

Sin límite. A la mujer le gusta sin tiempo; por favor, olvidar las películas pornográficas, los lengüetazos rápidos y bruscos. La suavidad se puede ir tanteando. Algunas mujeres prefieren caricias rápidas y continuas con la lengua, mientras que otras se quedan con las prolongadas y lentas. La lengua flácida ofrece una caricia blanda que puede ser muy placentera.

El mejor momento para la mujer es cuando el hombre la sorprende e improvisa. El sexo oral inesperado es una muy buena opción, según los especialistas. En la cama son los cojines debajo de la cadera los que dejan el clítoris al alcance de cualquier hombre hambriento.

Aprenda a usar la boca. Cubra la vulva con toda la boca, bésela de la misma forma que se besa los labios y pruebe succionar suavemente en el interior, la presión puede mezclarse con un frote muy ligero de los dientes, los mordiscos no deben ser dolorosos. Vaya tanteando la presión, pregunte y sabrá si va por buen camino.

La excitación. El clítoris es básico para la excitación de la mujer, ya que contiene la mayor parte de los tejidos con carga sexual del cuerpo. A algunas les parece excesiva la estimulación directa, por eso es mejor crear una situación avanzando de a poco y la sensación de excitación puede ir aumentando progresivamente lamiendo alrededor del glande clitoriano. Una vez seguro de la excitación, deslícese hasta el clítoris. Cuando llegue a esa etapa utilice los dedos índices y el centro de la mano, ejerza presión por dentro de los labios vaginales mayores y empuje toda la zona hacia arriba. Pruebe moviendo la punta de la lengua de un lado a otro sobre el clítoris. Durante el punto de excitación más alto pruebe mordisquearlo suavemente. Muchas mujeres gustan de tener al mismo tiempo los dedos metidos en el interior de su vagina mientras su clítoris es estimulado con la boca.

Bien rápido. Camino al orgasmo la estimulación debe ser rápida y continua. En el clímax no se debe dejar de hacer. Con el orgasmo encima no se debe parar.

Soplos y zumbidos. Se debe soplar la vagina a una distancia de diez centímetros, nunca directamente. Hacer zumbidos mientras se succiona puede provocar una corriente de vibración muy estimulante.

Frío y caliente. El clítoris puede ser acariciado por un cubo de hielo, combinado luego de caricias con la boca con la temperatura más tibia. Se pueden dar un festín de alimentos, como helados y plátanos.

LA LENGUA, el segundo pene

Erecto. Mujer, debes introducir el pene en la boca y succionar suavemente hasta que se ponga duro. Luego se debe formar un anillo con los dedos alrededor de la base del pene, esto aumentará la erección y ayudará a controlar hasta dónde quieres que entre el pene. Debes respirar por la nariz y cubrir los dientes con los labios. Nunca raspar el pene con los dientes. Mantener la boca tirante entre los dientes crea un efecto de succión. Es en ese momento cuando debe deslizarse por el pene.

Un favorcito labial. Busque el frenillo, es decir el relieve de la parte de atrás del glande del pene, se debe succionar y empujar ligeramente con los labios y la lengua y envolver la aureola del glande. Luego lamer el tronco del pene. Por favor, no olvide tener cuidado con los dientes. Como agregado puede succionar todo un testículo en la boca y acariciarlo con la lengua. Primero un testículo, luego el otro; de veras provocará que su hombre quede rendido.

Con una mano. Otra de las técnicas más populares es tomar el pene con la mano, como si se estuviera masturbando. El dedo pulgar debe estar dirigido hacia la aureola del glande. Al roce de la mano le debe seguir una boca haciendo movimiento hacia arriba y hacia abajo.

Como una cantante. El vibrato o zumbido es muy placentero. Se pueden crear vibraciones desde la garganta que lleguen hasta el pene. Al cambiar el tono de suave a más alto varía la sensación.

Cuidado con el prepucio. Lo recomendable es empujar el prepucio por encima del glande, e introducir la lengua en la abertura del prepucio. Rodee el glande con la punta de la lengua, mordisqueando y succionando suavemente la piel retirada. Sostenga el cuerpo del pene y utilice nuevamente la boca para estirar la piel. Siga hacia abajo hasta tener la totalidad del pene en la boca, vuelva hacia atrás y use su mano para sostener el prepucio justo debajo del frenillo, de manera que pueda lamer todo el contorno del glande expuesto.

Frío-caliente y una mentita. La introducción de un hielo en la boca provoca una sensación fría y de anestesia que se puede alternar con una bebida caliente. Después de succionar con la boca tibia puede echar aliento frío sobre el glande, el cambio de temperatura puede ser muy excitante. Lamer después de tener un dulce de menta en la boca da una sensación refrescante y de hormigueo. Ojo, que no debe exagerar con las pastillas de menta porque pueden provocar ardor y hacer del amante una víctima adolorida.

El sabor del semen. Es el fluido que secretan las glándulas genitales masculinas, puede no tener sabor y su textura es espesa. Durante el sexo oral no es imperativo tragárselo, pero de todos modos no tiene ninguna contraindicación, es un acto que puede producir excitación en la pareja, pero siempre debe ser con consentimiento. Según los estudiosos, una alimentación alta en proteínas dará como resultado un sabor parecido a la mantequilla. Una basada en lácteos, un sabor ácido, pero aún agradable. Una dieta que incluya ajo producirá un semen menos viscoso y de sabor neutro por las propiedades desintoxicantes. Los alimentos altos en azúcar dan un sabor agradable.

Dado que algunos varones presentan mal sabor seminal, la solución para no provocar rechazo es cambiar el sabor del semen. El dato es hacer que el hombre ingiera alimentos dulces 12 ó 24 horas antes de la relación sexual. O también recurrir al consumo de productos eróticos como el Swett Release, o las píldoras "vegetarianas" que varían el sabor salino del semen por un sabor a manzana u otras frutas. El Sweet Release ha tenido un éxito mundial: es un suplemento dietético que se toma dos veces al día antes o después de las comidas. Los sabores frutales son arándano, manzana, mango y cerezas, entre otros. Los creadores del producto aseguran, además, que las pastillas tienen propiedades saludables: ácidos grasos Omega 3 y Omega 6.

martes, 11 de agosto de 2009

Masturbación Femenina


Entre un 70 y un 82 por ciento de las mujeres se masturba hasta el orgasmo alguna vez en su vida. Entre un 70 y un 82 por ciento de las mujeres se masturba hasta el orgasmo alguna vez en su vida.

Muchas empiezan pasados los 20 años, o cuando ya han realizado el coito. Es posible que algunas mujeres no se masturben nunca. La frecuencia suele variar dependiendo de las circunstancias, pero la investigación demuestra que las mujeres que mantienen una relación sexual activa, se masturban tanto como las que no la mantienen.

La masturbación es un excelente modo de descubrir tus respuestas sexuales, además de satisfacer tus deseos.La masturbación es una experiencia muy personal y privada.

Muchas mujeres descubren masturbandose formas mejores de excitarse y de llegar al orgasmo durante el coito, incluso puede contribuir a que algunas experimenten orgasmos múltiples.

Hay mujeres que se tumban quedandose quietas al masturbarse, usando las manos sólo con los genitales.

Otras prefieren moverse vigorosamente y acariciarse los pechos con las manos, además de los genitales.

También se puede recurrir al uso de lubricantes para ayudar a que los dedos se deslicen, intensificando el placer de la masturbación.

¿Cómo masturbar a una mujer?

Las necesidades sexuales de cada mujer varían ampliamente, cada mujer tiene sus propias preferencias y deseos.


Lo mejor es descubrir cuales son las necesidades de tu compañera, para ayudarte puedes pedirle que te guíe su mano y te enseñe lo que más le gusta.

No es necesario que te concentres sólo en los genitales, recuerda también los senos y el ombligo.

Acaricia el prepucio del clítoris de tu compañera, primero por un lado y después por otro, acordandote de variar el ritmo y la presión.

Es fundamental que las presiones sobre el clítoris sean pequeñas para no reducir la estimulación.

Los labios menores o internos son muy sensibles al tacto.

Acaricia la vagina con toda la mano y si la lubricación es adecuada introduce tus dedos en el interior de la vagina.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Relato Erótico: Deseo a primera vista



Estábamos tan calientes que lo hicimos allí mismo, de pie, yo a su espalda había iniciado un tremendo mete-saca que controlaba con mis manos en su cintura, ella levemente inclinada hacia delante, con las botas puestas, ofreciéndome una magnifica visión de mi pene perdido entre sus labios vaginales, aprovechaba que tenía las manos libres para acariciarse los pechos y el clítoris.

En cuanto la vi no puede apartar mi mirada de ella. No es que fuese especialmente guapa, pero tenía un algo que me atraía enormemente. Medía alrededor de 1,70 y seguramente le sobraban un par de kilitos, que por fortuna la dotaban de una magnífica delantera que a mi se me antojaba de lo más apetecible, especialmente cuando se movía al compás de la música (libre de las trabas del sujetador como comprobé más tarde).

Era morena, llevaba el pelo a la altura de los hombros, ojos color miel y cara redonda aderezada con algo de maquillaje. Lo más sobresaliente eran sus labios, anchos y apetitosos, pintados de un rojo intenso. Sus mofletes y sus hombros, visibles gracias al escueto top rojo que llevaba, estaban salpicados de pequeñas motas de brillantina.

Sus anchas caderas y parte de sus piernas estaban cubiertas por una ajustada minifalda vaquera que acababa por encima de las rodillas, y unos cuantos centímetros por debajo de estas comenzaban unas botas de lo más excitantes, no es que yo fuera fetichista, pero hay cosas que son irresistibles, y en ese momento la mayor parte de mi sangre no iba a mi cerebro sino a mi entrepierna, mi cabeza comenzaba a hacer elucubraciones y pensé que nada se perdía por probar.

Me acerqué a ella y esperé que en uno de sus giros quedase mirando hacia mí, cuando lo hizo toda la táctica pensada anteriormente se vino abajo y sólo atine a decir: ¡Hola! junto a la mejor de mis sonrisas. Aún así lo supe, sus ojos y su sonrisa me lo confirmaron, llevaba tiempo en dique seco pero sabía que esa noche triunfaría. Sus amigas enseguida dejaron hueco (cosa rara, pues acostumbran formar un muro impenetrable) y eso incrementó mi confianza.

Tras una pequeña e insustancial charla estaba bailando con Paula (ese era su nombre) y al poco mis manos se habían desplazado de su cintura a su culo sin que ella pareciera quejarse, más bien al contrario, puesto que se pegaba más a mi y se rozaba contra mi entrepierna aumentando mi considerable erección, que ya se hacía molesta atrapada en el pantalón. Cada vez bailábamos menos y nos acariciábamos más, nuestros labios se juntaban y coincidían a la perfección, mi lengua disfrutaba del interior de su boca y su lengua de la mía.

De vez en cuando besaba su cuello y sus orejas pero siempre volvía a su boca, lamía sus labios con mi lengua y los mordisqueaba. En ese momento la tenía acorralada contra la pared, ella metió una mano bajo mi camiseta, el contacto de sus dedos con mi espalda fue electrizante, para corresponderla lleve una mano hasta una de sus tetas, con timidez al principio, tan sólo sujetando la parte baja de su pecho en el arco de mi mano, ante sus gemidos de satisfacción, mis manos, como si tuviesen vida propia comenzaron a acariciar sus tetas sin ningún pudor. Iba a proponerle ir a un sitio más tranquilo, cuando ella me soltó de repente, con una voz melosa y excitada:

- ¿Quieres tomar una copa en mi casa? (uff, su casa, eso eran palabras mayores, mi día de suerte), debí de quedarme con cara de bobo mirándola, por que me preguntó. -¿Que pasa, no quieres … ? -Si, si claro, perdona, es que estaba perdido mirando lo guapa que eres. (Cursi pero eficaz)

Una sonrisa y de nuevo nuestras bocas entrelazadas en un profundo beso. Nos despedimos de nuestros respectivos amigos y salimos hacia su casa, por suerte vivía cerca.

En cuanto cerró la puerta me abalancé sobre ella, la tenía aprisionada entre la puerta y mi cuerpo, apretaba con fuerza su pecho contra el mío, restregaba mi entrepierna contra su vientre, pero se ve que Paula prefería llevar la iniciativa porque me mordió con fuerza en el labio y me empujo para alejarme de ella. Me cogió de la mano y me hizo sentar en un sofá, puso música suave y comenzó a bailar sensualmente.

Empezó a masajear sus senos por encima de la camiseta, eran grandes y estaban hinchados, sus pezones se marcaban bajo el top, intenté levantarme pero no me dejo, así que opte por quitarme yo mismo la camiseta y los zapatos, casi al mismo tiempo ella se quitó la parte de arriba, tenía unas tetas inmensas, que gozada. Luego se desprendió de la falda, quedándose solamente con las botas (que le pedí que no se quitase) y unas pequeñas bragas de encaje de color azul claro.

Se acercó de nuevo a mi y se sentó sobre mis rodillas, dejando sus tetas a la altura de mi boca, no lo dudé un instante, me abalancé sobre ellas y comencé a besárselas alternativamente, luego tomé un pezón con mis labios y empecé a chuparlo con delicadeza mientras amasaba su otra teta con una mano. La mano que me quedaba libre, por supuesto, no permanecía ociosa, la había introducido bajo sus braguitas y acariciaba su culo, se notaba que estaba disfrutando, gemía suavemente y me pedía que continuase (me encanta que hagan eso), tras estar un rato así e intercambiar un par de nuevos besos se separa de mi y me desabrochó los pantalones.

Al ponerme de pie para facilitarle la tarea, Paula logró bajarme los pantalones y los bóxer en un sólo movimiento. Mi pene saltó como un resorte ante la falta de obstáculos yendo a golpear su cara, con lo que ambos sonreímos. Terminé de quitarme la ropa mientras ella me masturbaba. Luego como si fuera lo más natural del mundo metió mi pene en su boca y comenzó a mamármela; no parecía tener mucha práctica, pero yo tampoco había disfrutado demasiado de los placeres del sexo oral, de modo que me encontraba en la gloria.

Estaba disfrutando muchísimo, pero quería corresponderla, la levanté deseando chuparle el coño pero ella no me lo permitió, se quitó las bragas y me pidió que la penetrara, que estaba a cien. Yo llevé una mano a su vagina tocándola dulcemente y comprobando que era cierto lo que decía, mi mano salió empapada de flujo.

Estábamos tan calientes que lo hicimos allí mismo, de pie, yo a su espalda había iniciado un tremendo mete-saca que controlaba con mis manos en su cintura, ella levemente inclinada hacia delante, con las botas puestas, ofreciéndome una magnifica visión de mi pene perdido entre sus labios vaginales, aprovechaba que tenía las manos libres para acariciarse los pechos y el clítoris. Cuando me di cuenta de que no estábamos usando condón ya era tarde, se lo dije entre jadeos, pero ella deseaba sentir mi corrida dentro suyo.

El momento se acercaba, yo ya no podía aguantar mucho más cuando sentí que ella se corría, sus murmullos, sus movimientos, las contracciones de su vagina, parecía estar teniendo un orgasmo impresionante, traté de parar mi movimiento para dejarla disfrutar de su momento de placer pero fue imposible, sentí como yo también me venía y solo atiné a decir.

-Me vengo.

Mi semen caliente la invadió en un par de lechazos. Tras esto nos derrumbamos en el sofá, sin decir nada, no era necesario. Ambos sabíamos que no significaba nada y lo significa todo. Había sido, un polvo a primera vista.