martes, 11 de agosto de 2009

Masturbación Femenina


Entre un 70 y un 82 por ciento de las mujeres se masturba hasta el orgasmo alguna vez en su vida. Entre un 70 y un 82 por ciento de las mujeres se masturba hasta el orgasmo alguna vez en su vida.

Muchas empiezan pasados los 20 años, o cuando ya han realizado el coito. Es posible que algunas mujeres no se masturben nunca. La frecuencia suele variar dependiendo de las circunstancias, pero la investigación demuestra que las mujeres que mantienen una relación sexual activa, se masturban tanto como las que no la mantienen.

La masturbación es un excelente modo de descubrir tus respuestas sexuales, además de satisfacer tus deseos.La masturbación es una experiencia muy personal y privada.

Muchas mujeres descubren masturbandose formas mejores de excitarse y de llegar al orgasmo durante el coito, incluso puede contribuir a que algunas experimenten orgasmos múltiples.

Hay mujeres que se tumban quedandose quietas al masturbarse, usando las manos sólo con los genitales.

Otras prefieren moverse vigorosamente y acariciarse los pechos con las manos, además de los genitales.

También se puede recurrir al uso de lubricantes para ayudar a que los dedos se deslicen, intensificando el placer de la masturbación.

¿Cómo masturbar a una mujer?

Las necesidades sexuales de cada mujer varían ampliamente, cada mujer tiene sus propias preferencias y deseos.


Lo mejor es descubrir cuales son las necesidades de tu compañera, para ayudarte puedes pedirle que te guíe su mano y te enseñe lo que más le gusta.

No es necesario que te concentres sólo en los genitales, recuerda también los senos y el ombligo.

Acaricia el prepucio del clítoris de tu compañera, primero por un lado y después por otro, acordandote de variar el ritmo y la presión.

Es fundamental que las presiones sobre el clítoris sean pequeñas para no reducir la estimulación.

Los labios menores o internos son muy sensibles al tacto.

Acaricia la vagina con toda la mano y si la lubricación es adecuada introduce tus dedos en el interior de la vagina.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Relato Erótico: Deseo a primera vista



Estábamos tan calientes que lo hicimos allí mismo, de pie, yo a su espalda había iniciado un tremendo mete-saca que controlaba con mis manos en su cintura, ella levemente inclinada hacia delante, con las botas puestas, ofreciéndome una magnifica visión de mi pene perdido entre sus labios vaginales, aprovechaba que tenía las manos libres para acariciarse los pechos y el clítoris.

En cuanto la vi no puede apartar mi mirada de ella. No es que fuese especialmente guapa, pero tenía un algo que me atraía enormemente. Medía alrededor de 1,70 y seguramente le sobraban un par de kilitos, que por fortuna la dotaban de una magnífica delantera que a mi se me antojaba de lo más apetecible, especialmente cuando se movía al compás de la música (libre de las trabas del sujetador como comprobé más tarde).

Era morena, llevaba el pelo a la altura de los hombros, ojos color miel y cara redonda aderezada con algo de maquillaje. Lo más sobresaliente eran sus labios, anchos y apetitosos, pintados de un rojo intenso. Sus mofletes y sus hombros, visibles gracias al escueto top rojo que llevaba, estaban salpicados de pequeñas motas de brillantina.

Sus anchas caderas y parte de sus piernas estaban cubiertas por una ajustada minifalda vaquera que acababa por encima de las rodillas, y unos cuantos centímetros por debajo de estas comenzaban unas botas de lo más excitantes, no es que yo fuera fetichista, pero hay cosas que son irresistibles, y en ese momento la mayor parte de mi sangre no iba a mi cerebro sino a mi entrepierna, mi cabeza comenzaba a hacer elucubraciones y pensé que nada se perdía por probar.

Me acerqué a ella y esperé que en uno de sus giros quedase mirando hacia mí, cuando lo hizo toda la táctica pensada anteriormente se vino abajo y sólo atine a decir: ¡Hola! junto a la mejor de mis sonrisas. Aún así lo supe, sus ojos y su sonrisa me lo confirmaron, llevaba tiempo en dique seco pero sabía que esa noche triunfaría. Sus amigas enseguida dejaron hueco (cosa rara, pues acostumbran formar un muro impenetrable) y eso incrementó mi confianza.

Tras una pequeña e insustancial charla estaba bailando con Paula (ese era su nombre) y al poco mis manos se habían desplazado de su cintura a su culo sin que ella pareciera quejarse, más bien al contrario, puesto que se pegaba más a mi y se rozaba contra mi entrepierna aumentando mi considerable erección, que ya se hacía molesta atrapada en el pantalón. Cada vez bailábamos menos y nos acariciábamos más, nuestros labios se juntaban y coincidían a la perfección, mi lengua disfrutaba del interior de su boca y su lengua de la mía.

De vez en cuando besaba su cuello y sus orejas pero siempre volvía a su boca, lamía sus labios con mi lengua y los mordisqueaba. En ese momento la tenía acorralada contra la pared, ella metió una mano bajo mi camiseta, el contacto de sus dedos con mi espalda fue electrizante, para corresponderla lleve una mano hasta una de sus tetas, con timidez al principio, tan sólo sujetando la parte baja de su pecho en el arco de mi mano, ante sus gemidos de satisfacción, mis manos, como si tuviesen vida propia comenzaron a acariciar sus tetas sin ningún pudor. Iba a proponerle ir a un sitio más tranquilo, cuando ella me soltó de repente, con una voz melosa y excitada:

- ¿Quieres tomar una copa en mi casa? (uff, su casa, eso eran palabras mayores, mi día de suerte), debí de quedarme con cara de bobo mirándola, por que me preguntó. -¿Que pasa, no quieres … ? -Si, si claro, perdona, es que estaba perdido mirando lo guapa que eres. (Cursi pero eficaz)

Una sonrisa y de nuevo nuestras bocas entrelazadas en un profundo beso. Nos despedimos de nuestros respectivos amigos y salimos hacia su casa, por suerte vivía cerca.

En cuanto cerró la puerta me abalancé sobre ella, la tenía aprisionada entre la puerta y mi cuerpo, apretaba con fuerza su pecho contra el mío, restregaba mi entrepierna contra su vientre, pero se ve que Paula prefería llevar la iniciativa porque me mordió con fuerza en el labio y me empujo para alejarme de ella. Me cogió de la mano y me hizo sentar en un sofá, puso música suave y comenzó a bailar sensualmente.

Empezó a masajear sus senos por encima de la camiseta, eran grandes y estaban hinchados, sus pezones se marcaban bajo el top, intenté levantarme pero no me dejo, así que opte por quitarme yo mismo la camiseta y los zapatos, casi al mismo tiempo ella se quitó la parte de arriba, tenía unas tetas inmensas, que gozada. Luego se desprendió de la falda, quedándose solamente con las botas (que le pedí que no se quitase) y unas pequeñas bragas de encaje de color azul claro.

Se acercó de nuevo a mi y se sentó sobre mis rodillas, dejando sus tetas a la altura de mi boca, no lo dudé un instante, me abalancé sobre ellas y comencé a besárselas alternativamente, luego tomé un pezón con mis labios y empecé a chuparlo con delicadeza mientras amasaba su otra teta con una mano. La mano que me quedaba libre, por supuesto, no permanecía ociosa, la había introducido bajo sus braguitas y acariciaba su culo, se notaba que estaba disfrutando, gemía suavemente y me pedía que continuase (me encanta que hagan eso), tras estar un rato así e intercambiar un par de nuevos besos se separa de mi y me desabrochó los pantalones.

Al ponerme de pie para facilitarle la tarea, Paula logró bajarme los pantalones y los bóxer en un sólo movimiento. Mi pene saltó como un resorte ante la falta de obstáculos yendo a golpear su cara, con lo que ambos sonreímos. Terminé de quitarme la ropa mientras ella me masturbaba. Luego como si fuera lo más natural del mundo metió mi pene en su boca y comenzó a mamármela; no parecía tener mucha práctica, pero yo tampoco había disfrutado demasiado de los placeres del sexo oral, de modo que me encontraba en la gloria.

Estaba disfrutando muchísimo, pero quería corresponderla, la levanté deseando chuparle el coño pero ella no me lo permitió, se quitó las bragas y me pidió que la penetrara, que estaba a cien. Yo llevé una mano a su vagina tocándola dulcemente y comprobando que era cierto lo que decía, mi mano salió empapada de flujo.

Estábamos tan calientes que lo hicimos allí mismo, de pie, yo a su espalda había iniciado un tremendo mete-saca que controlaba con mis manos en su cintura, ella levemente inclinada hacia delante, con las botas puestas, ofreciéndome una magnifica visión de mi pene perdido entre sus labios vaginales, aprovechaba que tenía las manos libres para acariciarse los pechos y el clítoris. Cuando me di cuenta de que no estábamos usando condón ya era tarde, se lo dije entre jadeos, pero ella deseaba sentir mi corrida dentro suyo.

El momento se acercaba, yo ya no podía aguantar mucho más cuando sentí que ella se corría, sus murmullos, sus movimientos, las contracciones de su vagina, parecía estar teniendo un orgasmo impresionante, traté de parar mi movimiento para dejarla disfrutar de su momento de placer pero fue imposible, sentí como yo también me venía y solo atiné a decir.

-Me vengo.

Mi semen caliente la invadió en un par de lechazos. Tras esto nos derrumbamos en el sofá, sin decir nada, no era necesario. Ambos sabíamos que no significaba nada y lo significa todo. Había sido, un polvo a primera vista.

jueves, 30 de julio de 2009

LAS BOLAS CHINAS



La historia de las bolas chinas es tan antigua como el Japón feudal. Dice la leyenda que las bolas chinas o "Ben Wa" se crearon para satisfacer las necesidades sexuales del emperador de aquella época. Pero, ¿qué era lo que quería el emperador?, realmente el fin de las bolas chinas era preparar a las concubinas antes de tener relaciones sexuales para no tener que esperar que la vagina lubricara. Pero en el Japón de aquella época no sólo las usaban las concubinas del emperador, sino también las Geishas, por eso también se denominan "bolas de geisha". El famoso Museo de la Antigua Cultura Sexual China en Shanghai, expone objetos sexuales milenarios (desde la época del neolítico).

Hoy en día con el avance de la tecnología se utilizan materiales muy agradables para la vagina y de fácil esterilización como la Silicona en grado médico (Pc-ABS), este material es uno de los que mejor tolera el cuerpo, además tiene una vida larga y es muy cómodo de limpiar.

Las bolas chinas o bolas de geisha se limpian con agua y jabón y se dejan secar al aire para que no retengan nigún "pelillo" de los trapos o toallas que utilizamos para secarlas.

Y ahora, después de esta introducción a uno de los juguetes sexuales más demandados por las mujeres nos preguntamos: ¿cómo se utilizan las bolas chinas?

Es tan fácil como ponerte un tampón. Así de sencillo. Se trata de dos bolas del tamaño de un albaricoque que están unidas por un cuerda, la cual, al igual que con los tampones, sirve para introducirlas y sacarlas de tu vagina.

Puedes usar lubricante especial para estos juguetes eróticos y así te será más fácil ponértelas.

Se pueden usar de forma personal o en compañía. Si las usas en solitario piensa que son uno de los juguetes sexuales más discreto. Las introduces en tu vagina y con el movimiento de la pelvis al andar, subir las escaleras, bailar, etc unas pequeñas bolas en el interior de las grandes se moverán generando una vibración cinética muy estimulante.

Las bolas chinas se utilizan también para realizar los ejercicios de Kegel y fortalecer los músculos vaginales. Como pesan un poquito y tu vagina nota un cuerpo extraño dentro, la tendencia de los músculos es a contraerse para que no se caigan, de esta manera estarás fortaleciendo toda la zona y las contracciones al tener un orgasmo serán mayores. Para tu chico el placer aumentará desde el punto de vista de la presión, ya que tus musculos vaginales se contraerán con más fuerza sobre su pene, ¡¡¡no podrá creérselo!!!

Hay muchos tipos de bolas chinas, vaginales y anales, con estrías o lisas, con vibrador o sin el. Lo mejor es que en la tienda de juguetes eróticos que te las compres te informen bien de cómo es cada una para ver cuál es la que más te gusta. Pruébalas hasta que encuentres el modelo que más se adapta a tu sexualidad.

sábado, 25 de julio de 2009

El excitante collar de perlas



Para esta masturbación necesitamos un collar de perlas de setenta y cinco u ochenta centímetros, con perlas normales de unos ocho o diez milímetros de diámetro, por su suavidad y uniformidad. es mejor que sean perlas falsas, no las reales o naturales. Lubrica ligeramente su pene y luego adórnaselo lentamente, envolviéndoselo con las perlas alrededor de la corona del glande. Asegúrate de que sujetas el cierre del collar con un dedo si no quieres arañarle y que se distraiga.

Si lo has lucido durante la cena, las perlas estarán calentitas. Cuando su pene parezca que lleve una gargantilla, empieza a acariciarle arriba y abajo con los dedos entrelazados, como en el Tejido de una Cesta. Entonces le puedes desenvolver el pene, y casi como si estuvieras usando un hilo dental de bajo de sus testículos, tira de las perlas de un lado a otro, levantando ligeramente los testículos. Cuando hayas acabado, puedes recoger las perlas en la base de su pene y colocarte encima de él.

fuente:comomastrubarse/sexoafectivo

sábado, 18 de julio de 2009

LOS LUBRICANTES



Tanto para jugar, como para resolver pequeñas dificultades sexuales, los lubricantes siempre son una buena apuesta.

Son cremas que se utilizan, generalmente, para sustituir o para aumentar la lubricación vaginal de las mujeres.

Muchas féminas segregan pocas cantidades de lubricación natural (nada tiene que ver con la capacidad excitatoria de la mujer, sino con sus hormonas) y eso provoca que las prácticas sexuales de penetración vaginal puedan llegar a ser molestas. Utilizando estos productos, se facilitan los comportamientos sexuales coitales.

Naturalmente, son imprescindibles si hablamos de penetraciones anales. La lubricación anal es importantísima ya que el recto no es una estructura capaz de segregar una lubricación natural, y para evitar daños mayores siempre es recomendable utilizar un buen lubricante.

Los hay de base oleosa, pero casi siempre recomendamos los que tienen una base acuosa. Simplemente por que son más fáciles de aplicar y de retirar, y quizás te hacen sentir más cómodo/a.

Puedes encontrarlos en cualquier farmacia (los hay de muchas clases y tipos) pero también se venden en las jugueterías para adultos. En éstas últimas, hay muchas variedades, incluso con olores y gustos. Sobretodo nos hemos de fijar en las texturas y en su facilidad para aplicar.

Atrévete, puede ser un juego divertido que incrementará tus sensaciones, pero también una buena ayuda para mejorar tu sexualidad.

miércoles, 8 de julio de 2009

LAS MEJORES POSICIONES PARA ALCANZAR EL ORGASMO



- No todas las posiciones facilitan por igual el orgasmo, como la tradicional postura del misionero, en la que la mujer está boca arriba y el hombre encima. En este caso el roce con el clítoris no es total y la frecuencia de la penetración es absolutamente controlada por él. Es una buena forma de empezar, pero no de terminar.

- Una buena: la mujer boca arriba con las piernas estiradas sobre los hombros de su compañero, que está de rodillas. Es ideal porque el pene queda justo perpendicular a la vagina, facilitando su estimulación total y dejando que ella se mueva libremente.

- El hombre sentado en la cama con las piernas estiradas ligeramente mientras ella se sienta sobre él, en cuclillas, agarrada por detrás para no caerse. De esta manera la penetración es también muy profunda y además ella tiene la movilidad necesaria para marcar el ritmo y moverse con más o menos intensidad.

- El hombre se sienta con las piernas estiradas y ella se coloca de espaldas a él, arrodillada y con el cuerpo estirado hacia delante (apoyándose en los codos). De esta manera la pareja podrá disfrutar muchísimo ya que él tiene las manos libres para acariciar las lolas o el clítoris de su compañera, y ella, por su parte, puede ir llevando el ritmo del encuentro.

- Otra postura que ofrece grandes posibilidades es la llamada Flor de Loto, en la que el hombre se sienta sobre la cama con las piernas cruzadas y ella encima de él pasando las piernas por los costados. De esta manera, es la mujer la que marca el ritmo y además él tiene las manos libres para actuar por donde quiera.

jueves, 2 de julio de 2009

10 COSAS QUE MATAN EL DESEO SEXUAL



Así como hay afrodisíacos o sea sustancias que promueven el deseo también hay otras que lo quietan o lo aminoran. Estos inhibidores del deseo pueden ser emocionales o físicos. Entre los más comunes están:

1- El uso de ciertos medicamentos como antidepresivos, medicamentos para la presión o para el mareo. Si después de un tiempo tomando medicamentos sientes menos deseo consulta con tu medico para que los cambie.

2- El alcohol en exceso puede causar la perdida del deseo. Al contrario de lo que se cree que elimina inhibiciones y nos hace ser más fogosos. Una cantidad moderada no es problema como una copa, mas de esto puede causar problemas.

3- El cigarrillo puede ser un inhibidor sexual. Para las personas que no fuman el aliento de un fumador es desagradable.

4- Cambios hormonales. Ya sea causados por cambios naturales como la menopausia y el climaterio, el estrés o causas externas como el uso de la píldora anticonceptiva. Los cambios hormonales no tienen los mismos efectos en todas las mujeres en algunas los cambios anteriores pueden aumentar el deseo.

5- Las drogas pueden matar el deseo y a veces a la persona.

6- Los malos olores corporales y la falta de higiene pueden causar la perdida de la atracción de la otra persona.

7- Satisfacción mutual. Si uno de los conyugues solo busca la autosatisfacción, el otro conyugue sentirá menos deseo. Las relaciones satisfactorias para ambos conyugues son importante para una relación saludable.

8- Aburrimiento y pereza. Es importante ponerle variedad y atención a esta área de tu vida y no dejar que el cansancio, la pereza y el descuido te lleven a una vida sexual no satisfactoria.

9- Falta de romance. Las mujeres necesitan romance para poder sentir deseo, a veces los hombres quieren las cosas muy deprisa y se saltan este importante paso.

10- El inhibidor sexual más importante es la mente. Las personas que han pasado por trauma o han crecido percibiendo las relaciones sexuales como algo negativo tienden a bloquear el deseo normal. El punto anterior esta relacionado a tu mente, a veces hay que hacer esfuerzo para re-encontrarte con tu pareja y re-descubrir esta área de tu vida.