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jueves, 30 de julio de 2009

LAS BOLAS CHINAS



La historia de las bolas chinas es tan antigua como el Japón feudal. Dice la leyenda que las bolas chinas o "Ben Wa" se crearon para satisfacer las necesidades sexuales del emperador de aquella época. Pero, ¿qué era lo que quería el emperador?, realmente el fin de las bolas chinas era preparar a las concubinas antes de tener relaciones sexuales para no tener que esperar que la vagina lubricara. Pero en el Japón de aquella época no sólo las usaban las concubinas del emperador, sino también las Geishas, por eso también se denominan "bolas de geisha". El famoso Museo de la Antigua Cultura Sexual China en Shanghai, expone objetos sexuales milenarios (desde la época del neolítico).

Hoy en día con el avance de la tecnología se utilizan materiales muy agradables para la vagina y de fácil esterilización como la Silicona en grado médico (Pc-ABS), este material es uno de los que mejor tolera el cuerpo, además tiene una vida larga y es muy cómodo de limpiar.

Las bolas chinas o bolas de geisha se limpian con agua y jabón y se dejan secar al aire para que no retengan nigún "pelillo" de los trapos o toallas que utilizamos para secarlas.

Y ahora, después de esta introducción a uno de los juguetes sexuales más demandados por las mujeres nos preguntamos: ¿cómo se utilizan las bolas chinas?

Es tan fácil como ponerte un tampón. Así de sencillo. Se trata de dos bolas del tamaño de un albaricoque que están unidas por un cuerda, la cual, al igual que con los tampones, sirve para introducirlas y sacarlas de tu vagina.

Puedes usar lubricante especial para estos juguetes eróticos y así te será más fácil ponértelas.

Se pueden usar de forma personal o en compañía. Si las usas en solitario piensa que son uno de los juguetes sexuales más discreto. Las introduces en tu vagina y con el movimiento de la pelvis al andar, subir las escaleras, bailar, etc unas pequeñas bolas en el interior de las grandes se moverán generando una vibración cinética muy estimulante.

Las bolas chinas se utilizan también para realizar los ejercicios de Kegel y fortalecer los músculos vaginales. Como pesan un poquito y tu vagina nota un cuerpo extraño dentro, la tendencia de los músculos es a contraerse para que no se caigan, de esta manera estarás fortaleciendo toda la zona y las contracciones al tener un orgasmo serán mayores. Para tu chico el placer aumentará desde el punto de vista de la presión, ya que tus musculos vaginales se contraerán con más fuerza sobre su pene, ¡¡¡no podrá creérselo!!!

Hay muchos tipos de bolas chinas, vaginales y anales, con estrías o lisas, con vibrador o sin el. Lo mejor es que en la tienda de juguetes eróticos que te las compres te informen bien de cómo es cada una para ver cuál es la que más te gusta. Pruébalas hasta que encuentres el modelo que más se adapta a tu sexualidad.

jueves, 14 de mayo de 2009

BREVES CONSEJOS PARA EL SEXO ORAL



Realizarle sexo oral a una mujer muchas veces no es una tarea fácil. Hay hombres que piensan que es algo realmente asqueroso. Pero hay personas que lo disfrutan y es por ello que hoy les damos algunos consejos para que lo mejoren.

1- lo primero que debes hacer es pensar en estimular el clítoris: Esta zona deberá ser tu objetivo. Puedes frotarlo con la punta de tu lengua o ayudándote con movimientos verticales. Es importante que sepas que a la mayoría de las mujeres lo único que las excita es el clítoris.


2- De a ratos puedes dejar el clítoris para lamer con tu lengua la zona inferior de la vagina. Es la mejor forma para que ella descanse de la excitación, nosotros te aseguramos que le gustara mucho. Después de unos segundos volver estimular el clítoris.

3- No te apures, a las mujeres les gusta disfrutar de ese momento. Luego de lamer el clítoris rápido, comienza a realizar movimientos suaves, para que ella se vuelva loca y te aseguro que será ella quien te pida que lo hagas más rápido.

Si realizas estos consejos, te ira muy bien, maneja la situación con calma para que tu pareja se desespere por ti.

sábado, 2 de mayo de 2009

EL KAMASUTRA

La práctica erótica de la sensualidad, buscando experimentar el mayor placer, es uno de los pilares de la civilización hindú, y en el Kamasutra, se compendia todo ese saber antiguo.



Con claridad, Vatsayana, autor del Kamasutra, expone sobre la sexualidad y las formas de hacer el amor, como conocer al amante y buscar el goce, técnicas amatorias, las distintas posiciones, maneras de besar, rasguñar, gemir, y prolongar el coito...

Reconocido como expresión de una exigencia natural, el sexo se consideraba entre las necesidades primarias: "las acciones relacionadas con el Amor tienen la misma naturaleza que la comida, ya que contribuyen al sostenimiento del cuerpo". En una visión de este tipo no sorprende que los abrazos de los amantes sean considerados el placer supremo en esta tierra, y que, por el contrario, el amor insatisfecho evoque abismos de sufrimiento.

El Kamasutra es un tratado con intenciones científicas y educativas, creado para enseñar a los hombres y a las mujeres el comportamiento que deben tener ante el deseo, y cuyas indicaciones seguirán para conseguir una feliz vida amorosa. La función de la sensualidad está definida en el conjunto de relaciones entre los sexos, examinadas, con gran despliegue de particulares, en todos sus aspectos.

Toda la literatura sánscrita no cesa de proponer como modelo a la compañera satisfecha en una intimidad sin egoísmos, y a la que se le consiente, en caso contrario, reivindicar sus derechos. Para Vatsyayana éste es un punto firme. Muchas de las partes del Kamasutra, en particular la sección sobre el amor físico, resultarían absolutamente inconcebibles si en el plano erótico las mujeres no fuesen consideradas a todos los efectos iguales a los hombres.
El amor, por tanto, tiene como base la sensualidad, ocupa un puesto reconocido en la vida del hombre y es la esencia de la mujer, y en la satisfacción de éste ambos pueden reclamar las mismas exigencias. Por esto en la literatura normativa brahmánica, donde como regla el interlocutor es sólo el macho, el Kamasutra se presenta como una clamorosa excepción: es el único tratado que se dirige, abiertamente, también a un público femenino, y en él se invita a las mujeres tanto a las nobles como a las cortesanas a estudiarlo con provecho.

Algunas posturas:

• El Misionero
Es una postura clásica, sencilla y cómoda en la que la amante permanece acostada, mientras él se arrodilla entre sus muslos. El impulso del hombre para lograr una penetración honda hace que se acueste sobre la mujer.
Esta es una postura ideal para conseguir una penertración profunda sin riesgo de roces incómodos en la vagina, incluso cuando el pene es de un tamaño mayor del habitual.

• La Somnolienta
Ella se tiende sobre uno de sus costados, mientras él se cooca detrás, deja que su pecho cubra la espalda de ella y que el pene crezca entre las nalgas de su compañera. La mujer eleva la pierna que no está apoyada, abriendo así el camino hacia su vagina
Ambos consiguen con esta forma una postura placentera y cómoda. Para equilibrar el movimiento del coito él debe apoyar su mano libre por delante del pecho de ella.

• El Atrapado
Él se estira de espaldas y con las piernas prácticamente cerradas espera pasivamente a que ella se siente sobre él. Los pies de ella se apopyan atrapando su cabeza, después estira y abre ligeramente las piernas.
Apoya sus manos a ambos lados de las piernas de su amante, mientras las manos de él la toman por las caderas para ayudarla en el movimiento ascendente-descendente.

• La Carretilla
La mujer apoya los codos cerca del borde de la cama y permanece con las rodillas en el suelo, dándole la espalda al hombre. Éste, de pie, la levanta cogiéndola por los muslos. Se introduce entre las piernas.
Es él quien lleva el control, todo el estímulo se concentra en el contacto genital. Las penetraciones profundas y continuadas aumentan la excitación de él; mientras tanto ella puede sentir más si el pene es grueso o si él realiza movimientos ascendentes y descendentes.

• La Araña
Ella se acuesta de espaldas con las nalgas apoyadas en el borde de la cama y deja caer las piernas sobre el suelo. Luego espera ofreciendo todo su cuerpo abierto. Él se arrodilla frente a ella, se introduce entre sus piernas y cogiéndola por los muslos con ambas manos se apoya para impulsarse en la penetración.

• La Provocadora
Ella se acuesta de espaldas con las piernas ligeramente abiertas. Él se tiende sobre ella, como si fuera la postura del misionero. La mujer eleva una pierna hasta llevarla hasta por encima del pecho del hombre.
Para prolongar la excitación se deshace del freno que ejerce la pierna de la mujer, para así descender y poder penetrarla mejor.

• Cara a Cara
La mujer se acuesta de espaldas, junta las piernas. El hombre se arrodilla y luego se estira sobre ella. La pareja queda frente a frente. Él debería apoyarse sobre sus manos para tener mayor soporte a la hora de la penetración.
Esta postura crea gran sensación, el ángulo de apertura y la fricción que crea el pene con el clítoris crea una penetración muy intensa. Esta postura es muy parecida a la postura 1, "El misionero".

• La Posesión
Esta postura es muy similar a la anterior, con la gran diferencia de que ella se arrodillará sobre una mesa. Se deberá de arrodillar mucho más, colocando el culo hacia fuera lo más posible, siendo este una dulce tentación
para el hombre. Es importante que antes de realizar esta postura se haya practicado otras posturas, para que la vagina este muy bien lubricada.

martes, 21 de abril de 2009

LA POSTURA DEL AMOR: EL BAMBU



A partir de la posición del misionero, la mujer desliza una pierna sobre el hombro de su pareja que echa simultáneamente su rodilla hacia delante.

Después de varios instantes en esta posición, la mujer baja su pierna y repite el mismo movimiento con la otra pierna.

Cada movimiento debe ser repetido varias veces. Posición graciosa, original y bastante acrobática para las parejas las más atrevidas.

Estimulación limitada. Exige una buena agilidad de la mujer.

viernes, 3 de abril de 2009

RELACIONES SEXUALES DOLOROSAS



Tanto para hombres como para mujeres, el dolor puede ocurrir en el área pélvica durante o poco después de la relación sexual. El dolor puede presentarse en cualquier momento durante la relación sexual, por ejemplo, en el momento de la penetración, la erección o la eyaculación. Finalmente, si este dolor continúa, la persona puede perder interés en cualquier actividad sexual.

El término médico para esto es dispareunia.

Causas comunes:

Relaciones sexuales demasiado pronto después de una cirugía o parto

Resequedad vaginal o lubricación inadecuada (por ejemplo, por estimulación erótica insuficiente)

Menopausia (la mucosa vaginal pierde su humedad natural y se produce resequedad)

Infección vaginal

Reacción al látex de un diafragma o un condón

Prostatitis -- inflamación de la próstata

Irritación genital por jabones, detergentes, duchas o productos de higiene femenina

Úlceras herpéticas, verrugas genitales u otras enfermedades de transmisión sexual

Infecciones del tracto urinario

Endometriosis

Vaginismo -- contracción involuntaria de los músculos de la vagina, lo cual puede ser el resultado o la causa de continuas relaciones sexuales dolorosas
Un diafragma que no encaja bien

Abuso sexual o violación

Hemorroides

Ciertos medicamentos

martes, 24 de marzo de 2009

LA POSTURA DEL AMOR: EL ATRAPADO



Él se estira de espaldas y con las piernas prácticamente cerradas espera pasivamente a que ella se siente sobre él.

Los pies de ella se apoyan atrapando su cabeza, después estira y abre ligeramente las piernas.

Apoya sus manos a ambos lados de las piernas de su amante, mientras las manos de él la toman por las caderas para ayudarla en el movimiento ascendente-descendente.

martes, 17 de marzo de 2009

LA POSTURA DEL AMOR: EL ARCO



En esta posición la mujer está acostada boca arriba con las piernas flexionadas y apoyando los brazos detrás de los hombros. En el momento de la penetración, la mujer levanta las caderas y las posa encima de las piernas flexionadas del hombre. En este caso se da una penetración profunda que ofrece un gran placer a la mujer y que le compensa de la dureza de la posición. Se podría decir que es otra variante de la tradicional cara a cara.

miércoles, 11 de marzo de 2009

LA POSTURA DEL AMOR: EL ANTILOPE



De rodillas sobre el suelo, la mujer se yergue tomando apoyo contra el borde de la cama. El hombre la penetra por detrás, erguido sobre las rodillas.

En una variante, la mujer puede guardar sus piernas abiertas, colocándolas por ambas partes de las de su pareja para ofrecer una apertura vaginal máxima, o cerrar sus muslos uno contra el otro para comprimir la vagina y así apretar la verga.

Posibilidad para el hombre de estimular el clítoris y los senos de su pareja. La mujer puede fantasear más fácilmente sobre parejas imaginarias. Cuidado con los rasguños de las rodillas.

domingo, 8 de marzo de 2009

IMPOTENCIA SEXUAL A LOS 20 AÑOS



Cuando un veinteañero 'no puede en ese momento', vive la situación con enormes dosis de ansiedad, señala el dr. Pedro La Calle, profesor de Sexología de la Universidad de Almería y Director del Centro Galena Salud de Madrid. 'Y es que se exige que el hombre joven responda con una erección automática (¡y prolongada a voluntad!) en cada contacto sexual. De esta forma de pensar nacen muchos fallos de erección (más conocidos como 'gatillazos').


Si tuvieran una buena educación sexual -y si desarrollaran mecanismos de comunicación con la pareja- no pensarían que tienen que ir directamente al coito y vivirían su vida sexual de forma más relajada y placentera, sin las limitaciones de lo que se conoce como 'ansiedad anticipatoria'.

Como el dr. La Calle, todos los expertos señalan que el error más común de los jóvenes es ignorar que la erección puede malograrse por cualquier motivo: 'El problema es que, por su falta de experiencia, los jóvenes se asustan ante un 'gatillazo' ocasional, creyendo que es el principio del fin', señala. 'Esa ansiedad es funesta, porque puede instalar un círculo vicioso capaz de hacer cada vez más probables esos episodios de disfunción eréctil. Y no sólo eso: ante el temor a otro 'gatillazo', algunos hombres descartan las relaciones sexuales'.

La realidad es que pocos fallos de erección en los jóvenes esconden problemas físicos. Cuando existen, son generalmente problemas vasculares y hormonales congénitos que, a los 20 años, dan síntomas ocasionales. Para descartarlos -y tratarlos si fuera necesario-, cualquier joven que haya tenido episodios de disfunción eréctil debe acudir al especialista (sexólogo, andrólogo o urólogo).


¿QUÉ PUEDES HACER TÚ?

Las mujeres suelen tener más claro que el sexo no es sólo penetración y no suelen ser las que más demandan el coito. Pero si hay problemas, muchas creen que no atraen a su pareja y se culpabilizan. Los episodios de disfunción sexual deberían animar a la pareja a relajarse y a disfrutar sin ansiedad.

jueves, 5 de marzo de 2009

¿CÓMO SON TUS RELACIONES SEXUALES?



Mantener una buena relación sexual con tu pareja no se basa sólo en practicar tal o cual postura, sino disfrutar plenamente del sexo dejándote llevar por los sentidos y también por el sentimiento. Si cohibes tu cuerpo por miedo o por prejuicios morales, difícilmente serás capaz de sentir placer ya que existirá un bloqueo mental que te lo impedirá.

No sólo interviene el cuerpo en una relación sexual sino que es igualmente importante que la pareja tenga unos sentimientos afectivos y que no exista resentimiento entre los dos ya que un sentimiento negativo puede reflejarse en una pérdida del deseo sexual y por tanto, de la inhibición en ese sentido. Por eso en cualquier caso en bueno hablar, comunicarse y echar fuera todo lo negativo, un simple comentario, un gesto puede desencadenar una guerra entre los dos... hay que hablar para que quede en lo que es... nada, una simple discusión sin importancia.

Si hemos conseguido superar estas barreras psicológicas, pasamos a un segundo lugar, ya iniciada la relación es importante que los dos pongan sobre la mesa todos los instintos, el hombre debe ser capaz de manifestar sus sentimientos femeninos más íntimos, esos que nunca se dejan aflorar y la mujer debe también saber tomar la iniciativa en el sexo en algunos momentos, tomar el papel dominante. Hay algo que nunca debemos olvidar y es la sinceridad, no hay que simular un orgasmo si realmente no lo sentimos, sí intentar solucionarlo practicando nuevas formas de quererse, nuevas posturas, todo aquello que favorezca la relación y que haga que los dos miembros de la pareja sientan por igual.

La masturbación

Siempre considerada el tabú del sexo, sin embargo, es una práctica saludable que determina conocerse uno mejor y de esta forma ser capaz de transmitir a nuestra pareja cuáles son las cosas que nos producen más placer o las caricias que preferimos. Si no somos capaces de descubrirnos a nosotros mismos, difícilmente seremos capaces de pedir aquello que nos gusta, porque no lo sabemos. La masturbación en la mujer puede ir desde acariciarse los genitales con suavidad a presionar la zona de la vagina o el clítoris de diferentes maneras o con masajes para ir descubriendo poco a poco sensaciones nuevas.

Es ridículo estar esperando a un hombre que nos haga sentir fuegos artificiales, hay que ser activa en este campo y primero ser capaces de descubrir esos artificios por nosotras mismas. Si aprendes a descubrir tu cuerpo y sacar el máximo de él, estarás en disposición de dar a tu pareja lo mejor de ti y de hacer que él te haga sentir más y mejor.

No te conformes con la seguridad que te da tener una pareja estable porque la rutina lleva al aburrimiento y éste a la abstinencia, cada vez apetece menos mantener relaciones porque no nos hacen sentir pasión ni nada excitante. Aunque no hay que engañarse en cuestiones de pasión, ésta es efímera, pero siempre puede mantenerse un poco si somos capaces de motivarnos en la relación. Haz el amor y no sientas pudor por practicar algunas cosas que has visto en películas o has leído en libros; voy a darte un ejemplo, sé original y el día que te apetezca a ambos pon una manta en el suelo y espera a tu pareja vestida de forma seductora y con dos copas de champán bien frío acompañado de chocolate y unas fresas... seguro que da resultado. Sé capaz de sorprender a tu pareja, es infalible para mantener fresca la relación

martes, 3 de marzo de 2009

LA INAPETENCIA SEXUAL parte II



Se pueden buscar las causas en diferentes situaciones personales. Veámoslas de forma general:

• Uno de los casos más comunes se da cuando existe la frustración, por desatención o por la falta de cariño. En este caso la falta de deseo no es más que una manifestación del desvanecimiento de la química, pasión o el erotismo. Este fenómeno no afecta únicamente a la mujer.

• Aquellas personas que nunca se han sentido muy sexuales, es más, lo han tomado como algo no imprescindible, su relación con personas sexualmente normales confluye en problemas.

• Personas con una educación familiar y/o religiosa muy represiva, o que han experimentado una experiencia traumática. Para estas personas el sexo significa algo oscuro, maligno y sucio.

• Aquellos que aunque han tenido una vida sexual normal, su inapetencia coincide con una crisis de pareja.

• Aquellos en cuyas relaciones de pareja se les aplica un papel de sometimiento y donde el rencor se manifiesta con la falta de deseo.

• Los depresivos y las personas obsesionadas con su trabajo pierden una de las partes más importantes de sus vidas, la sexual.

• Aquellas personas que han encontrado otro "objeto" del deseo, fuera del ámbito de la pareja.

De forma general, la principal causa de esta carencia proviene del estilo de vida que poseemos. Mientras que para los hombres la falta de erección es un problema que está a la vista, que afecta a su virilidad y necesita una rápida solución, para las mujeres este problema tarda en ser consultado al especialista. Este fenómeno tiene como origen general, la falta de diálogo, esto hace que la mujer retraiga el deseo, que no sea capaz de expresar sus sentimientos por miedo al ridículo o a frustrar a su pareja. Normalmente el hombre no entiende qué le ocurre a la pareja y de esta manera comienza el distanciamiento. Y esta distancia provoca que la mujer se sienta incomprendida o no considerada.

Vencer los temores

La solución a este problema tan común se encuentra en poder vencer el tabú y los temores. La principal ayuda está en el inicio de la comunicación en torno a las necesidades sexuales, no debemos temer comentar con nuestras parejas qué esperamos o qué nos gusta. Debemos evitar la ansiedad en la relación, siendo sinceros y buscando siempre el placer de ambas partes. Conocer al otro también incluye considerar sus necesidades sexuales.

Sin olvidar que el deseo es un fenómeno fluctuante y que no es automático, el hecho de que no sintamos deseo en un momento de nuestra vida no significa que el amor haya terminado o que se ha acabado la atracción. Es evidente que la sexualidad del hombre y la mujer es diferente, aunque desde luego son más las semejanzas que las diferencias, no estamos en la mayoría de los casos ante un problema hormonal, ni ante el desamor. Allí donde ha habido pasión, puede volver a existir pero para ello es necesario dedicación, compresión, comunicación, tolerancia y si es necesario, ayuda especializada.

domingo, 1 de marzo de 2009

POSTURAS DEL AMOR: LA ALMOHADA



El hombre debe echarse sobre un almohadón cómodo sentándose con las piernas un poco abiertas y en flexión. La mujer se sienta en el espacio que éste le deja entre su cuerpo. Con las manos el hombre acerca a la mujer hacia sí cuando empieza la erección, siendo los dos los que marcan el ritmo a la vez de la penetración, mientras las piernas de ella se apoyan en los hombros del hombre.

jueves, 12 de febrero de 2009

DOCEAVO CONSEJO PARA AUMENTAR EL DESEO SEXUAL



En un mundo ideal nos haríamos masajes con un profesional dos veces por semana... como mínimo. Por desgracia, no tenemos ni el tiempo ni el dinero para darnos ese gusto. En vez de quejarte, sácale provecho a esta situación y seduce a tu pareja haciéndole intensas caricias por todo el cuerpo, como sólo vos puedes hacerle.


Las claves para realizar un masaje sensual...

• Antes de empezar con la sesión, genera un clima de relax con una música suave y velas.

• Lo mejor es que él esté desnudo y que vos te quedes con una tanga bien sexy, ligas, camisolín de encaje o tacos bien altos. Ten en cuenta que los masajes deben durar una hora por lo menos, así que no vayas directo al grano.

• Coloca a tu compañero boca abajo y tápale las zonas que no vas a trabajar. Calienta entre tus manos aceite aromatizado, desliza muy suavemente la yema de tus manos sobre su espalda y luego pasa a caricias más fuertes. Realiza movimientos circulares (trabajando hacia el exterior y alejándote de la columna), deslizantes (utiliza el peso de tu cuerpo para deslizar ambas manos a lo largo de la columna) y punzantes (recorre con los nudillos toda la columna).

• Asegúrate de prestarle atención a todas las partes del cuerpo. Por ahora olvídate de los genitales, y empieza a trabajar ambas caras del cuerpo sin olvidarte de nada. Durante la primer media hora realiza un masaje más relajante que seductor. Pero después, provócalo sin piedad. Pásale las manos por entre las nalgas, frota sus muslos y el vientre. Pero no le toques el pene hasta después de 45 minutos.

• Cuando tu compañero esté muy excitado, recién ahí empieza a masajearle el pene. Hacerlo muy suavemente, y si notas que está a punto de tener un orgasmo, mantén tus manos quietas durante 30 segundos ejerciendo una firme presión.

• Cuando consideres que él está lo suficientemente excitado como para seguir con los masajes, entrégale el aceite a él y pídele que comience a tocarte. Déjate llevar por el deseo y terminen la sesión como más les plazca.

miércoles, 11 de febrero de 2009

EL PUNTO G EN EL HOMBRE Y EN LA MUJER



Uno de los métodos para llegar al orgasmo es la estimulación erógena y los expertos en sexología han comprobado que las áreas que provocan más excitación en la mujer son la boca, a través de los besos, ya sean suaves o apasionados; desde el nacimiento del cabello hasta la frente; las sienes, las cejas, los párpados y las mejillas. Una bomba atómica son el lóbulo de la oreja, el cuello, los senos y el área alrededor del ombligo. Y para culminar, el punto máximo femenino es el clítoris, donde la sensibilidad y el placer se unen.

Para el hombre, carente del llamado punto G, las caricias en los genitales son estímulos que provocan una excitación inmediata, muy parecida a la que puede recibir la mujer cuando se le estimula esa zona rugosa de la vagina que los expertos definieron como punto G.

Los hombros, las palmas de la mano, la espalda, el pecho y los pezones son sus otros puntos débiles en la intimidad. El frenillo, zona justo debajo del glande con el pene erecto, puede resultar muy estimulante. Pero sin duda alguna el hombre encuentra en los testículos uno de los llamados puntos G.

Para casi todos los hombres es muy relajante que les acaricien los testículos, eso sí, siempre con suavidad. Para experimentar placer se debe de coger el pene con la mano y usar la otra para cubrir y recorrer los testículos y acariciar la zona entre estos y el ano. Esta zona es muy sensible. El escroto (bolsa que contiene los testículos) es como si fueran los labios exteriores de la mujer, por eso aunque las caricias y los besos produzcan sensaciones muy agradables, no es probable que desemboquen en un orgasmo.

La localización del punto G en la mujer es mucho más complicada. Para ello, se debe mover el dedo hacia arriba y hacia abajo, adentro y afuera, la presión debe ser rítmica, fuerte y sostenida por 4 o 5 minutos. Muchos hombres se desesperan y muchas mujeres dicen no sentir placer por que no dan el tiempo suficiente para estimular esta zona; si se ha detectado bien, la mujer siente deseos de orinar en un principio, algo parecido a lo que le sucede al hombre cuando se le estimulan los testículos. En el caso de la mujer se debe detectar este punto antes de la penetración.

En las mujeres es importante tener bien fortalecidos los músculos vaginales que son los que rodean la vagina y el ano. Estos músculos se fortalecerán con los ejercicios de Kegel, que ha visto que la estimulación, no solo puede ser por vía vaginal. En los hombres de igual manera la sensación de placer será mayor cuanto más fortalecidos tengan el pene y los testículos. En ambos casos la estimulación del punto G no es más que una masturbación que consiste en procurarse placer sexual uno mismo.

Los hombres podrían disfrutar de una parte de su cuerpo equivalente al Punto G en la mujer, la glándula prostática, aunque no se suele estimular por el lugar en el que está (está escondido y los hombres no se suelen dejar tocar esa zona).

Esta glándula no está a la vista, y para muchos de los hombres nunca existirá porque no se dejarán tocar su Punto G. Para acceder a él hay que introducir un dedo en su ano unos cinco centímetros y presionar hacia delante (hacia su pene) un pequeño abultamiento que se debe notar a esa altura.

Quienes lo han probado no dudan en repetir, aunque son muchos los que no quieren descubrir este punto por miedo. Todavía quedan estos tabúes, pero cada pareja es libre de experimentar. El consejo de los expertos es utilizar un preservativo u otra cosa para lubricar la zona y evitar hacer daño.

Posiciones para estimular el punto G

• Posición de misionero, pero las piernas de ella, se colocan sobre los hombros de él, aquí el pene, roza directamente con el punto G.

• Posición perpendicular, ambos acostados de lado, frente a frente, la mujer con las piernas abiertas, y su cuerpo apoyado sobre su codo y él acostado verticalmente.

• Posición de rodillas, es la posición de perrito, el hombre se coloca detrás, lo importante es que la cabeza de la mujer, quede apoyada en la cama.