jueves, 19 de febrero de 2009

LA SEXUALIDAD SEGÚN EL TAOISMO



Cada vez más personas se inclinan desde Occidente a los misterios ancestrales del arte milenario del taoísmo, una teoría basada en el aprendizaje de técnicas que permiten al hombre alargar el mayor tiempo posible el coito. La filosofía del taoísmo surgió en China 14.000 años atrás, arraigándose en las costumbres culturales, artísticas, sexuales, y de pensamiento de la gente.


Probablemente sea más conocido hablar del "Kamasutra" o las leyendas de los encantos de la sexualidad de los emperadores orientales de esos tiempos, que practicaban en su mayoría de edad las enseñanzas y hazañas de este rito.

Los taoístas buscan alcanzar la energía del cuerpo y llegar a la longevidad y a la inmortalidad por medio de esta teoría. Es una reivindicación del erotismo por medio de la ceremonia. Para el Tao, las distintas posturas sexuales permiten curar todo tipo de dolencias como la debilidad de huesos y articulaciones, las alteraciones de la presión sanguínea, problemas circulatorios e incluso la falta de regularidad en la menstruación femenina.

El taoísta cree que el estado natural del hombre es ser eyaculador precoz. Y es por eso, que para lograr el placer mutuo de la pareja, debe demorar su propio regocijo para permitir el disfrute conjunto con su pareja, porque es una satisfacción que depende de dos.

A pesar que estas técnicas tengan un origen religioso, muestran un total conocimiento del funcionamiento del cuerpo y las emociones humanas de cada sexo. Tanto la China, como la India, dada su libertad sexual fueron los más profundos observadores de la sexualidad humana y los más creativos en su práctica.

Una ceremonia sexual

El secreto está en tomar el sexo como una ceremonia. Hay que preparar todos los pasos detalladamente, tomarse un tiempo antes para prepararse internamente para el instante de la relación sexual como parte de un gran momento en la vida de cada uno.
Se cree que el placer puede ser cultivado y lograr aumentar cualitativa y cuantitativamente, valiéndose del erotismo. Este no se basa sólo en caricias mutuas sino en manifestar cada uno de los sentidos: tocar, oír, oler y saborear a la pareja. Son conocidos desde ese entonces los masajes corporales con esencias aromáticas para comenzar a conseguir el clima.

La doctrina taoísta apunta a que la pareja construya "su propio templo" antes de hacer el amor. Aquél en el cuál pueda manifestar sus sentidos libremente, con ropa atractiva, libertad de movimientos y con aromas y sabores que le ayuden a despertar y profundizar el apetito sexual.

Otro elemento importante para el sexo "oriental" es respirar suavemente, hacerlo por la nariz, relajándose, olvidándose de todo lo que acontece alrededor y de lo que ha pasado en el día, dejando como único importante el placer de disfrutar el momento.
Como tercer paso, es necesario liberar el propio cuerpo, queriéndolo y animándose a mostrar las mejores cualidades del mismo, sin trabas ni complejos, halagando al compañero.

Para el taoísmo es importante mantener relaciones sexuales con continuidad, para enriquecerse mutuamente en todos los aspectos.

Una vez que finaliza el acto sexual, se recomienda a la pareja no alejarse del compañero, ya que es un instante de extremada sensibilidad que conviene compartir juntos, cuerpo a cuerpo, intercambiando las experiencias positivas de haber disfrutado el momento.

Técnicas para mejorar el acto sexual

Para el instante mismo de hacer el amor, el taoísmo propone técnicas para un mejor y rápido alcance del orgasmo en la mujer y para que el hombre pueda conseguir retardar la eyaculación esperando satisfacer el placer de la pareja. Para ello, le enseña al hombre a usar los músculos de la zona pélvica para mejorar su erección y a apretar con los dedos centrales de la mano el punto situado entre el escroto y el ano.

La mujer aquí no es protagonista del acto y les enseñan a disfrutar del acto sexual, fortaleciendo el músculo pubococcígeo. Una de las modalidades consiste en utilizar un cascabel de plata con un cordel, introducirlo en la vagina y la mujer tiene que aprender a moverlo, subiéndolo y bajándolo. De esta forma, aprende a tensar y distender sus músculos pélvicos y conocerse en profundidad, para estar mejor orientada para un posterior amoldamiento del miembro masculino en su cuerpo.

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